miércoles, 12 de octubre de 2016

El adjetivo y el adverbio


En este blog encontrarás información importante sobre el adjetivo y el adverbio en su evolución morfológica se abordara la información desde los puntos de vista de varios autores. Conoceremos la evolución de algunos adverbios del latín al castellado. Esperó que te diviertas aprendiendo.



EL ADJETIVO 

Para comprender el adjetivo iniciaremos definiendo ¿Qué es?

La Real Academia Española (21°ed.), define, el adjetivo como: “Adjetivo, (Del lat. Adiectivus): 1) Que expresa cualidad o accidente. 2) Que califica o determina al sustantivo. 3) El adjetivo es una parte de la oración. 4) Palabra que acompaña al sustantivo para expresar alguna cualidad de la persona o cosa nombrada. 5) El que denota comparación; p. ej., mayor, menor” (Pág. 126). Es decir que el adjetivo es la palabra que expresa cualidad, determina y/o califica al sustantivo.

Para conocer más del adjetivo, se revisara la clasificación de este en el área morfológica partiendo del positivo del cual se darán ciertas características igual con el comparativo y superlativo.

A)  Positivo

Según Alemany (1911) afirma: “El latín tiene adjetivos de tres terminaciones, como bonus, -a, -um; de dos, como brevis, breve, y de una, como prudens, prudentis. Perdido el género neutro, los de tres terminaciones quedaron en castellano con dos: bueno buena, y los demás con una: breve, prudente” (Pág. 76). Con esto Alemany dice que desde el momento que el neutro dejo de existir en la lengua castellano las primeras tres terminaciones del latín (bonus, -a, -um) ya no fueron más. Ya en la lengua castellana se conocen dos (bueno, buena). Las demás terminaciones se quedaron con una (breve, prudente).


Alemany especifica que las terminaciones de los adjetivos son los que determinan el género en determinada palabra, ya que solo tienen una terminación. De igual forma en el castellano.

Los de dos terminaciones terminan la masculina en o, y la femenina en a; los de una, en e ó en consonante. Algunos de los adjetivos de tres terminaciones perdieron la femenina, quedando en castellano con una solo, formada á semejanza de los adjetivos de una terminación […] por el contrario, de adjetivos que en latín no tienen más que una terminación, ha formado el castellano otra en –a para el femenino. (Alemany, 1911, pág. 76).


Para la mejor explicación de lo citada anteriormente son los ejemplos:

Traidor--------traidora
Haragán------haragana





 

            Cuando se usa el artículo con el adjetivo queda este sustantivado, especialmente en su terminación neutra; así: lo bueno, lo grande, lo hermoso.



B)  Comparativo.

Alemany (1911) dice: “Al comparar dos objetos pueden resultar iguales o desiguales. Al querer expresar dicha relaciones, tenemos la comparación de igualdad en el primer caso y la de inferioridad o superioridad en el segundo” (Pág. 77). Es decir que el grado comparativo del adjetivo ayuda a la comparación ya sea de igualdad, inferioridad o superioridad. Pero la relación que se establezca entre un elemento y otro puede ser al final de cualquier tipo de comparación que el adjetivo adopta.

Para Alemany la lengua latina expresaba la comparación de igualdad con los adjetivos tam… quam; la de inferioridad mediante minus…quam, y la de superioridad se expresaba mediante magis o plus…quam.

Son ejemplos del grado comparativo los siguientes:

De igualdad
           Tu es tam sapiens quam Petrus.
           Tú eres tan sabio como Pedro.

De inferioridad
            Tu es minus sapiens quam Petrus.
            Tú eres menos sabio que Pedro.

De superioridad 

 Tu es magis sapiens quam Petrus; tu es sapientior Petro.
             Tú eres más sabio que Pedro.
                                              


Comparativos de igualdad y de inferioridad.


            Alemany (1911) dice: “la expresión castellana de estos comparativos es la misma latina, sustituyendo en la primera la conjunción quam por el adverbio como” (Pág. 78). Como se puede observar en el ejemplo anterior donde la conjunción “quam” ha sido sustituida por el adverbio “como”.

Comparativo de superioridad.

            El latín vulgar perdió la forma sintética del comparativo, salvando solo cuatro, que son las únicas que tenemos en castellano; las cuales son: meliorem (mejor), peiorem (peor), maiorem (mayor) y; minorem y minus (menor y menor) [corresponden las cuatro primeras a los positivos bueno, malo, grande, pequeño]. Para Alemany (1911) determina también las formas de eruditos: “Tenemos también las formas de origen erudito superior, inferior, anterior, citerior, interior, etc.” (Pág. 77). Estos adjetivos equivalen al positivo correspondiente precedido del adverbio más; así mayor=más grande y para expresar con ellos la comparación de superioridad, no necesita más de anteponer el segundo término de la comparación, la conjunción “que”; para los demás casos vale las dos palabras. De modo que de las dos formas que tenía el latín para expresar la comparación, solo conserva una el castellano, la cual es: más…que.

C)  Superlativo.

El superlativo expresa superioridad entre un elemento y otro, en el caso del adjetivo es el superior de una comparación de cualidades, de calificar ya sea una persona, animal y cosa. El superlativo puede ser absoluto y relativo o comparativo, cada uno expresa algo distinto pero los dos califican o dan cualidades a un sustantivo determinado.

           
            El superlativo puede ser absoluto y relativo o comparativo. El primero lo expresa la lengua latina, o mediante la forma sintética de superioridad en –issimo o por los adjetivos maxime, valde, antepuestos al positivo; así, sapientissimus=valde o maxime sapientes. El superlativo comparativo lo expresa con el adjetivo superlativo concentrado con el primer término de la comparación y el segundo con ex o acusativo con inter. (Alemany, 1911, pág. 79).

Es decir que el superlativo absoluto lo expresa la lengua latina con el issimo. Ejemplo: elocuentissimus. Para comprenderlo mejorlo plantearemos en una oración.

            Cícero elocuentissimus oratorum fuit.
            Cicerón el más elocuente de los oradores fue.
           
            En el castellano se expresa el superlativo con el más… de o entre. También en latín vulgar la forma sintética del superlativo son: -issimus y errrimus. Alemany (1911), dice: “los superlativos sintéticos en isimo, érrimo que posee actualmente la lengua castellana, son de origen erudito. El primero de estos que vemos en nuestra literatura fue empleado por Berceo” (Pág. 79). Para este caso se encuentran palabras como: dulcísimo, altísimo, riquísimo, pequeñísimo, etc. Ya estás palabras en el castellano ya que no se contaban con ellas en latín.




En la imagen se muestra resumido lo que se ha querido explicar.

 




















 El adverbio  
 


El adverbio es una de las partes de la oración que funciona en complementar  el verbo, adjetivo entre otras. Tiene su clasificación que se dará a conocer detalladamente.




Adverbio. (Del lat. adverbium). 1. Palabra invariable cuya función consiste en complementar la significación del verbo, de un adjetivo, de otro adverbio y de ciertas secuencias. Hay adverbios de lugar, como aquí, delante, lejos; de tiempo, como hoy, mientras, nunca; de modo, como bien, despacio, fácilmente; de cantidad o grado, como bastante, mucho, muy; de orden, como primeramente; de afirmación, como sí; de negación, como no; de duda o dubitativos, como acaso; de adición, como además, incluso, también; de exclusión, como exclusive, salvo, tampoco. Algunos pertenecen a varias clases.
(RAE 21°ed., pág.141).

Para Alemany (1911) el adverbio es: “parte de la oración sirve para modificar la significación del verbo y también la del adjetivo y de otro adverbio” (Pág. 149)

Ahora que se tiene la definición de que es un adverbio es necesario conocer su clasificación. La misma RAE en su definición presenta la clasificación de los adverbios. Pero de igual forma se detallara cada uno de ellos. Alemany (1911) dice: “El adverbio […] se clasifica, según las relaciones que expresan, en adverbios de lugar, tiempo, modo, cantidad, comparación, afirmación, negación, y duda”(Pág. 149).

Los adverbios de lugar: el latín tenía como interrogativos (para poder determinar el lugar): ubi, ¿dónde? o en ¿Dónde?; quo, ¿adonde?; qua, por ¿Dónde?, y quorsum, ¿hacia dónde? En castellano, se vale de expresiones adverbiales para indicar estas relaciones que en latín expresa una sola palabra. Estas palabras han venido a sustituir a las formas latinas.

Adverbios de tiempo: al interrogativo ¿Cuándo?, en latín quando?, respondían los demostrativos hoy hodie, ayer ad+heri, mañana tal vez de magis + mane, etc.

Adverbios de modo: ¿Cómo?, antiguo se preguntaba quomo y commo, de quomodo. A los cuales respondían lo siguiente: bene (bien), male (mal).

Adverbios de cantidad: responde a la pregunta ¿Cuánto?, en latín quantum?

Adverbios de comparación: como en los adjetivos, se emplean también los adverbios de cantidad (tan, más, menos) para expresar el grado comparativo y superlativo. Así algunos adverbios toman también la terminación de diminutivo como por ejemplo: lejitos, cerquita.

Adverbios de afirmación, de negación y duda: si (sic), no (non), quizá, quizás (quizabes- quis sapit). 




Evolución general de los adverbios

Los adverbios han sufrido un tipo de evolución, debido a esto hay autores que hacen una clasificación de los adverbios según su evolución. Azofra (2009), “Dentro de los adverbios podemos establecer dos grupos: los heredados directamente del latín y los formados a partir de otros elementos, bien en época latinotardía, bien ya en el propio romance” (Pág. 127). Es decir que según la evolución de los adverbios; surgen aquellos adverbios que son heredados del latín, pero también existen aquellos adverbios que han surgido de combinaciones de partículas como de preposiciones más adverbio, de adverbio más preposiciones, de preposiciones más nombre, entre otras combinaciones. 

Para comprender esta clasificación iniciaremos con aquellos que provienen de adverbios latinos.


Adverbios de lugar, tiempo y modo.


Tiempo
Lugar
Modo
Hoy (HODIE)
Fuera (FORAS)
Bien (BENE)
Siempre (SEMPER)
Cerca (CIRCA)
Mal(MALE)
Nunca(NUMOUAM)
Entro (INTRO)

Mañana(CRAS)
Ende(INDE)

Yer(HERI)
Redor(RETRO)



La tabla muestra algunos de los adverbios que provienen de latín y son los que han evolucionado al castellano. Hay adverbios que son típicamente medievales: en el siglo xv. Otros desplazan a partículas por ejemplo: ayer desplaza a yer, después desplaza a pues, etc.

Adverbios de cantidad.

Para Azofra (2009), los adverbios de cantidad: “Perviven los adverbios cuantitativos más (MAGIS, preferido sobre PLUS), menos (MINUS), tan (TAM). Muchos de estos adverbios presentaban delante de un adjetivo las variantes muy (ante consonante) y much (ante vocal)”. (Pág. 128). Este es la forma de cómo se ha evolucionado los adverbios morfológicamente del latín al castellano.


La otra clasificación que hace Azofra sobre la evolución de los adverbios es aquella donde los adverbios se forman a partir de otras categorías. Para esto se presenta un cuadro con algunos ejemplos de cómo ha surgido esta evolución.



TIEMPO
LUGAR
MODO
CANTIDAD
Combinación de adverbio
Jamás (Jam + Magis)
Aquí (Ecce hic)


Preposición + adverbio
De y después (De + Post)
Allí (A + Illic)
A(s)si (A + Sic)
Assaz (Ad + Satis)
Preposición + sustantivo
Ahora (Ad + Hora)
Enfrente (En + Frente)


Sintagma latinos en ablativo
Todavía (Tota + Via)
Bajo (adjetivo Basso)




Como se ha dicho en el castellano se han formado nuevos adverbios a partir de categorías variadas, no solo derivados de adverbios latinos, el procedimiento habitual es el que combina una preposición y un adverbio. Así como se ha hecho en el cuadro anterior.




Las formaciones adverbiales en –mente

Azofra asegura que el español no hereda ninguno de los dos sufijos que tenía el latín para formar adverbios. Únicamente queda restos fosilizados de algunos adverbios derivados de esta forma, como bien (BENE) o mal (MALE), tarde o med, lueñe (LONGE) (Pág. 130).

En español, el único procedimiento sistemático es la terminación –mente, que sirve para formar adverbios de modo: se combina con adjetivos femeninos, porque en principio era un sintagma con el sustantivo femenino MENS, -NTIS. Azofra (2009) dice: “En época medieval, es frecuente encontrar los dos elementos separados gráficamente; además, en esa época la terminación –mente alternaba con –miente y con la forma con epéntesis (frecuente en el siglo xiii) –mientre: fuertemiente, fuertemientre” (Pág. 130). Azofra explica la forma como era utilizada en la época medieval; es ahí donde se puede hacer la comparación con la que actualmente se tiene.

 Aunque se ha puesto en duda si –mente es un auténtico sufijo por diversas razones que señala Azofra. Entre ellos están:

-  Conserva su acento (estos adverbios son las únicas palabras con dos acentos en español). Ejemplo. Rápidamente

-  Es obligada la concordancia con adjetivos femeninos. Ejemplo. Lenta

-  Cuando se unen varios adverbios de este tipo, en los primeros se omite la terminación.  Ejemplo. Suave y lentamente.

Para Bello (s.f.) “Los adverbios de esta terminación son frases sustantivas adverbializadas; o si se quiere completamente en que se calla la preposición; que para el caso es lo mismo. Justamente, sabiamente, quiere decir de una manera sabia; mente en estas frases significa manera o forma” (Pág.128).

La graduación del adverbio

            Es interesante analizar el comportamiento de los adverbios en –mente para la formación de superlativos sintéticos: el sufijo de adjetivo superlativo se intercala, situándose delante del sufijo adverbial: fort-ísima-mente; y otra peculiaridad: la forma empleada es la del femenino originado, no la heredada del neutro, propio de los adverbios, se crea así una correspondencia habla fortísimo/ habla fortísimamente, que puede resultar extraña dada la fijación de los adjetivos en –mente en español. Otros ejemplos pueden ser:
            Bajísimamente, altísimamente, rapidísimamente, etc.



La obtención de adverbios a partir de adjetivos

            Para Bosque (2007) “El proceso para obtener adverbios puede ser fonológicos, morfológicos o sintáctico” (Pág. 128). Es decir que existen diversas formas de cómo poder obtener adverbios a partir de adjetivos. En este caso se inclinara por el área morfológica.

            Entre las que los obtienen por procedimientos morfológicos cabe distinguir en primer lugar las que usan morfemas derivativos, y entre ellos, los dufijos, como todas las lenguas románicas y germánicas. Tanto nuestro –mente tiene un origen nominal. Bosque (2007) expresa que: “En latín los adverbios se formanban sobre los adjetivos con los sufijos –e (bone –bien-)” (Pág. 128).  


Adverbios con forma adjetival

            Para muchos decir que los adverbios pueden formar un adjetivo se vuelve un poco complicado. Bosque (2007), afirma: “Existe en español muchos adverbios con forma de adjetivo. La naturaleza de estas unidades se comprueba fácilmente con la concordancia” (Pág. 130). Ejemplo.

* María habla claro. (Claro es un adverbio en hablar y no decimos “María habla clara”).

* Marlon duerme tranquilo. (Tranquilo es un adjetivo. Y no “Marlon duerme tranquila”).

Por comodidad nos referimos a claro y tranquilo como: ADVERBIOS ADJETIVALES. 


A continuación se te presentan unos videos con el fin que refuerces tú aprendizaje.







Enlaces donde puedes consultar más sobre estos temas. 
https://books.google.com.sv/books?id=h9EYETpMYhAC&pg=PA30&dq=el+adjetivo&hl=es&sa=X&redir_esc=y#v=onepage&q=el%20adjetivo&f=false




Bibliografía selecta

Alemany, B. J. (1911). Estudio Elemental de Gramática Histórica del español. Madrid, España.

Azofra, S. E. (2009). Morfosintaxis Histórica del Español: de la teoría a la práctica. Madrid, España: Editorial Uned Cuadernos.

Bello, A. (s.f.). Gramática de la lengua castellana. Biblioteca virtual universal.

Bosque, M. I. (2007). Las categorías gramaticales. Relaciones y diferencias. Madrid, España: Editorial Síntesis.  

RAE. Diccionario de la lengua Española. 21° edición. PDF V. 15.0